
Hablemos de política con Jeffri Mateo Alcántara
Vivimos tiempos en los que la ciudadanía está más despierta, más crítica, y mucho menos tolerante ante la improvisación política. Es 2025 , y con cada nuevo periodo electoral, también renacen las esperanzas… pero también las decepciones. Entonces, cabe preguntarse: ¿hasta cuándo seguiremos escuchando las mismas promesas vacías que nunca se cumplen?
La política no puede seguir siendo un concurso de palabras bonitas. No se trata solo de ganar elecciones; se trata de transformar realidades. Y eso no se logra con discursos vacíos ni con estrategias recicladas por “expertos” que apenas logran convencer a su propio entorno.
Muchos aún no entienden que el 6% de una campaña es hablar… y el otro 94% es actuar. Hacer, cumplir, resolver, tocar la realidad con hechos concretos y visibles.
Lo preocupante es que seguimos viendo el mismo patrón: campañas cargadas de ideas, pero vacías de recursos, de respaldo auténtico, y sobre todo, de voluntad política. La voluntad de cumplir con lo prometido.
Y claro, también está ese personaje típico: el que dice “trabajar más que nadie”, pero que ni ayuda, ni crece, ni construye. Se aísla, se encierra en su ego, y olvida que el verdadero liderazgo se forja con humildad, con visión compartida y con principios sólidos.
Por eso, esto no es solo una crítica. Es una invitación:
No asumamos nuevos compromisos si aún no hemos cumplido los anteriores.
Porque al final, la política también rinde cuentas. Y la vida, tarde o temprano, cobra cada promesa rota, cada oportunidad desperdiciada y cada voto traicionado.
Hoy más que nunca, necesitamos reflexionar, actuar con coherencia, y volver a poner a la gente en el centro de la política. No por conveniencia.
Sino por convicción.




